Resumen
El embarazo induce modificaciones en el desarrollo de células B con una marcada reducción de la linfopoyesis en la médula ósea, una linfopenia de las células B esplénicas y una reorganización de las mismas en ese tejido. Siendo esta una condición fisiológica de gran exposición a cambios hormonales, lo que sugiere una marcada interacción entre el sistema inmune y el sistema endócrino. En este trabajo se presenta de manera específica la estrecha relación entre los linfocitos B, estradiol y progesterona. Se conoce, además, que los estrógenos y la progesterona pueden regular la producción de auto-anticuerpos a través de sus efectos en el desarrollo, selección, supervivencia y diferenciación de los linfocitos B. Estos cambios se deben a que dichas hormonas activan los receptores de estrógenos y los de progesterona presentes en los linfocitos B y ejercen un efecto positivo sobre la interleuquina 10, la cual es producida por los linfocitos B reguladores, que son la principal citoquina reguladora de la respuesta inflamatoria. En resumen, la progesterona inhibe la activación y la proliferación linfocitaria, aumenta la apoptosis de los linfocitos B y T, inhibe la generación y la actividad de células natural killer, induce la producción de factor de bloqueo inducido por progesterona, inhibe la producción de anticuerpos, favorece la sobrevida de injertos, reduce las citoquinas de los linfocitos T helper 1, entre otras acciones.
