Resumen
El trasplante de riñón es el tratamiento de elección para los pacientes que presentan enfermedad renal terminal. En el trasplante renal el rechazo se caracteriza por el daño de la membrana basal glomerular, con proteinuria y falla progresiva del injerto1. La condición renal luego del trasplante adopta dos formas: (1) rechazo celular agudo (ACR – del inglés: acute celular rejection), en la que los linfocitos T citotóxicos y otras células inflamatorias invaden el parénquima renal; y (2) rechazo mediado por anticuerpos, que se define por la presencia de anticuerpos específicos del donante, la evidencia morfológica de lesión aguda y la evidencia histológica de un proceso mediado por anticuerpos2.
