Resumen
Tanto desde el punto de vista sanitario como desde el forense, poder identificar en el organismo humano la presencia de una sustancia potencialmente tóxica o ilícita es de relevante importancia. Las matrices biológicas tradicionales, como la sangre y la orina, tienen una ventana de detección temporalmente muy corta, expresable en horas o a lo sumo en días. Es ante esa limitación, que desde los años ochenta han tomado un papel importante las investigaciones en matrices alternativas con ventanas mayores, como es el pelo, que según su largo posee una ventana de detección de drogas que puede llegar a meses o años. La gran cantidad de trabajos científicos sobre este último tema, pone de manifiesto la complejidad del problema. En esta revisión se tratan aspectos anatómicos, fisiológicos, bioquímicos y metodológicos, relacionados con la posibilidad del uso del pelo en las investigaciones de drogas, así como del valor a dar a los resultados emergentes. Como conclusión general se puede afirmar ante un resultado positivo, que el individuo en algún momento estuvo expuesto a determinada o determinadas drogas sin establecer con exactitud fechas. Las conclusiones deben ser muy cautas por las distintas variables que pueden afectar los resultados y sus implicancias judiciales. Es trascendente seguir investigando sobre esta matriz para poder concederle una mayor importancia, y a su vez, poder interpretar los resultados con mayor rigor científico.
