Resumen
Un panel de biomarcadores urinarios permitiría detectar insuficiencia renal aguda de manera temprana y precisa; siendo incruento para una toma de decisiones terapéuticas. Las formas más frecuentes insuficiencia renal aguda son nefritis túbulo intersticial alérgica y necrosis tubular aguda con un diagnóstico diferencial establecido mediante biopsia renal como estándar de oro. La creatinina sérica, influenciada por la función renal preexistente, no permite precisar el tiempo y la severidad de la lesión. El examen del sedimento urinario detecta células y cilindros como único signo específico de lesión tubular renal; se aumentaría su
sensibilidad cuantificando proteínas y enzimas urinarias. La β2-microglobulina urinaria indica alteración de reabsorción tubular y sería superior a la N-acetil-β-D-glucosaminidasa (lisosoma) para predecir evoluciones adversas. La fosfatasa alcalina (ribete en cepillo) es liberada rápidamente por alteración del túbulo proximal. La α1-microglobulina detectaría alteración asintomática y la necesidad de establecer terapia de reemplazo. La proteína quimioatractante de monocitos-1 evidencia infiltración inflamatoria y edema intersticial. Por activación de sus genes, aumenta la proteína de injuria renal-1 (membrana tubular proximal).
La gelatinasa del neutrófilo asociada a lipocalina posee valor diagnóstico y pronóstico dentro de las 6 hs. de la agresión o 24-48 hs. previas al diagnóstico. La albuminuria sería útil, puesto que la insuficiencia renal aguda activa la expresión de su gen. El perfil proteico mediante SDS-PAGE es una técnica no invasiva que permite definir glomerulopatía vs. tubulopatía, permitiendo detectar perfiles glomerulares asociados a peores evoluciones en insuficiencia renal aguda.
