Resumen
La situación más feliz de la ardua, pero no por eso menos apasionante, tarea que implica el estudio de una carrera de grado, es el momento posterior al último examen, ese que nos proyecta a la vida profesional. Claro, a esa altura de la vida se piensa “ya está”, ya se alcanzó la meta y con eso es suficiente. Sensación que dura “lo que un suspiro”, puesto que inmediatamente que se comienza a trabajar se toma consciencia de que alcanzar el título de Bioquímico no es una meta, sino el punto de partida de un camino sin fin, el que debe construirse día a día, estando siempre atento a la “provisionalidad” de los saberes.
