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Antígeno prostático específico para el diagnóstico de hiperplasia prostática benigna en pacientes con síntomas de infección del tracto urinario a repetición
Prostate-specific antigen for the diagnosis of benign prostatic hyperplasia in patients with symptoms of recurrent urinary tract infection
Antígeno prostático específico para el diagnóstico de hiperplasia prostática benigna en pacientes con síntomas de infección del tracto urinario a repetición
Bioquímica y Patología Clínica, vol. 89, núm. 1, pp. 66-70, 2025
Asociación Bioquímica Argentina
Resumen: Introducción: Las infecciones del tracto urinario secundarias a la hiperplasia prostática benigna se originan porque el agrandamiento prostático produce una obstrucción de la uretra que conduce a la retención de orina en la vejiga. Objetivo: Asociar la determinación de antígeno prostático específico con el diagnóstico de hiperplasia prostática benigna en varones que presentan síntomas de infección del tracto urinario en reiteradas ocasiones, a pesar de estar tratados con antibióticos. Métodos: Se analizaron 134 expedientes clínicos de varones con edades entre 40 y 60 años y con síntomas de infección del tracto urinario en más de una ocasión, a pesar de estar tratados con antimicrobianos, que asistieron al Dispensario de Salud Juan Pablo II. Resultados: Se encontró que el 64,2% de los pacientes presentó hiperplasia prostática benigna y, de ellos, el 75,6 % mostró niveles de antígeno prostático específico mayores de 4 ng/mL. Se halló una asociación estadísticamente significativa entre la hiperplasia prostática benigna y niveles de antígeno prostático específico mayores de 4 ng/mL (p < 0,05). La proporción de pacientes con síntomas de infección del tracto urinario a repetición, a pesar de estar en tratamiento con antimicrobianos, que presentaron hiperplasia prostática benigna fue mayor de 0,5 (p < 0,05). Conclusión: La determinación de antígeno prostático específico es de utilidad en varones entre 40 y 60 años con síntomas de infección del tracto urinario en más de una ocasión, a pesar de estar en tratamiento con antibióticos, para establecer si presentan o no una hiperplasia prostática benigna subyacente.
Palabras clave: hiperplasia prostática benigna, antígeno prostático específico, infecciones urinarias.
Abstract: Introduction: Urinary tract infections secondary to benign prostatic hyperplasia occur because the prostate enlargement causes an obstruction of the urethra that leads to urine retention in the bladder. Objective: To associate the determination of prostate-specific antigen with the diagnosis of benign prostatic hyperplasia in men with symptoms of urinary tract infections in repeated occasions despite being treated with antibiotics. Methods: We analyzed 134 medical records of men aged 40 to 60 years old who presented symptoms of urinary tract infections in more than one occasion despite being under antibiotic treatment, attended at the Centro de Salud Dispensario Juan Pablo II, Oruro, Bolivia. Results: We found that 64.2% of the patients presented benign prostatic hyperplasia and that, among them, 75.6% showed prostate-specific antigen levels higher than 4 ng/mL. A statistically significant association was found between benign prostatic hyperplasia and prostate-specific antigen levels higher than 4 ng/mL (p < 0.05). The proportion of patients with symptoms of recurrent urinary tract infections despite being under antibiotic treatment who presented benign prostatic hyperplasia was higher than 0.5 (p < 0.05). Conclusion: The determination of prostate-specific antigen in men aged 40 to 60 years old who present symptoms of urinary tract infections in more than one occasion despite being under antibiotic treatment is useful to establish whether they present or not an underlying benign prostatic hyperplasia.
Keywords: benign prostatic hyperplasia, prostate-specific antigen, urinary infections.
Introducción
El antígeno prostático específico (PSA) es una serina proteasa producida por la próstata, una glicoproteína de cadena simple con un peso molecular de 28,4 kDa. Su denominación, PSA, deriva de que es un antígeno normal de la próstata, ya que no se encuentra en ningún otro tejido normal ni maligno1. Está presente en el suero en 2 formas distintas: no acomplejado (PSA libre; PSA L) y acomplejado. Los valores de referencia son inferiores a 1,3 ng/mL para el PSA L y menores de 4 ng/mL para el PSA total (PSA L más PSA acomplejado; PSA T)2,3. El PSA es el marcador tumoral más empleado para la detección de cáncer de próstata, pero también es útil en el diagnóstico de la hiperplasia prostática benigna (HPB), ya que, en esta patología, sus niveles también aumentan4.
La HPB se define como un agrandamiento del tamaño de la próstata debido al aumento del número de células epiteliales y estromales en la zona de transición de la glándula prostática5. Es una de las enfermedades más frecuentes en el hombre, con una prevalencia del 50-80%, y constituye un problema de particular importancia en el primer nivel de atención en salud6. El volumen de la glándula prostática sufre un crecimiento fisiológico a medida que el hombre envejece, y dicho agrandamiento conlleva la obstrucción de la uretra, lo que ocasiona dificultad para orinar7. Sin embargo, estudios recientes señalan la aparición de focos de hiperplasia en el tejido glandular y fibromuscular a partir de los 30 años8. Múltiples estudios preclínicos y clínicos han puesto en evidencia que varias alteraciones metabólicas (hipertensión arterial, obesidad, dislipidemia y diabetes) son determinantes importantes tanto en el desarrollo como en la progresión de la HBP, así como también, una dieta rica en hidratos de carbono y grasas, niveles altos de estrés y el sedentarismo. Asimismo, el exceso de cafeína y alcohol empeora los síntomas9,10.
La HPB se caracteriza por síntomas obstructivos e irritativos, producidos por el crecimiento de la próstata. Actualmente, la atención se centra en los síntomas por los que consulta el paciente y que están relacionados con las fases de la micción. De ahí que, en la actualidad, los síntomas obstructivos se denominen de vaciado (dificultad inicial, goteo posmiccional, intermitencia, esfuerzo) y los síntomas irritativos, de llenado (urgencia, frecuencia con flujo débil, nicturia, incontinencia de urgencia e incontinencia de estrés). Además, se han introducido los síntomas posmiccionales (goteo terminal y vaciado incompleto)11.
Las infecciones del tracto urinario (ITU) constituyen una entidad clínica de elevada ocurrencia, caracterizada por la invasión de microorganismos en el parénquima renal y/o sus vías de excreción, con o sin la presencia de síntomas. Estas infecciones generan una variedad de síndromes que incluyen: bacteriuria asintomática, síndrome uretral agudo, cistitis, pielonefritis, prostatitis e infecciones urinarias recurrentes. Estas últimas pueden presentar complicaciones, tales como sepsis (de mayor riesgo en personas jóvenes, adultos de edad muy avanzada y en inmunosuprimidos), pionefrosis y daño renal12. Más del 95% de las ITU son monobacterianas, y Escherichia coli es el microorganismo más frecuentemente implicado en la infección aguda y en infecciones producidas en pacientes ambulatorios. Sin embargo, en el caso de infecciones recurrentes, en particular, en presencia de anormalidades estructurales del aparato urinario, como son anomalías congénitas, vejiga neurogénica y obstrucciones del aparato urinario, las especies implicadas son Proteus, Pseudomonas, Klebsiella, y Enterobacter seguidas de Enterococcus y Staphylococcus13.
Las ITU secundarias a la HPB se originan porque el agrandamiento prostático produce una obstrucción de la uretra que conduce a la retención de orina en la vejiga. Si no se trata la etiología de las ITU, estas podrían derivar en infecciones recurrentes, con las complicaciones mencionadas anteriormente.
Dado que varias de las ITU que se presentan en el hombre son secundarias a una HPB, el objetivo del presente trabajo fue analizar si la determinación del PSA es de utilidad en varones entre 40 y 60 años con síntomas recurrentes de ITU, para establecer si presentan o no una HPB subyacente.
Materiales y métodos
Se realizó un estudio por cohorte, retrospectivo y transversal. Formaron parte del estudio varones con edades entre 40 y 60 años con síntomas de ITU en más de una ocasión que asistieron al Dispensario de Salud Juan Pablo II de la ciudad de Oruro, Bolivia, desde enero a diciembre de 2023.
Los criterios de inclusión fueron: hombres con edades comprendidas entre 40 y 60 años con reiterada sintomatología compatible con ITU y que presentaban urocultivo negativo.
Los criterios de exclusión fueron: pacientes con sonda vesical, con cáncer de próstata, los que ya estaban diagnosticados de HPB y los que presentaban una enfermedad urológica que se asociara más frecuentemente con reinfecciones urinarias (incontinencia urinaria, cistocele y/o residuo posmiccional).
La determinación cuantitativa del PSA libre y total en suero humano se realizó mediante un inmunoensayo enzimático tipo sándwich (Grupo Mexlab, Zapopan, Jal., México).
El diagnóstico de HPB fue realizado por los médicos del Servicio de Urología del Dispensario de Salud Juan Pablo II e incluyó la anamnesis, examen físico, tacto rectal, determinación del PSA y ecografía de próstata (ecografía transabdominal o transrectal). Dentro de los estudios complementarios, se realizó una uroflujometría y, en ocasiones, una cistoscopía.
Los expedientes clínicos de los pacientes se utilizaron para describir las características sociodemográficas (edad, nivel educativo, ocupación/profesión), los niveles de PSA, cuáles fueron diagnosticados con HPB y cuáles presentaron enfermedades crónicas no trasmisibles, como diabetes mellitus, obesidad, dislipidemia e hipertensión arterial.
Cálculo del tamaño muestral
Se analizaron 206 expedientes clínicos y, de acuerdo con el análisis estadístico del tamaño muestral, se incluyeron en el estudio 134 pacientes. Dicho análisis se calculó de la siguiente manera:

Análisis de datos
Los datos recolectados se agruparon, codificaron y sistematizaron en una base de datos en Microsoft Excel. Para variables cuantitativas, se calcularon las medidas de tendencia central (media o mediana) y medidas de dispersión (desviación estándar y rango) correspondientes según la distribución de cada variable.
Para estudiar la asociación entre dos variables categóricas se efectuó la prueba χ2 de dependencia “Pearson” y para medir la fuerza de asociación, se utilizó la estimación de la Odds ratio (OR) con precisión del 95% para el intervalo de confianza (IC). Para determinar si la proporción de pacientes con síntomas de ITU en más de una ocasión que presentó HPB fue de 0,5 o mayor, se realizó la prueba Z de proporciones a una muestra. Las diferencias se consideraron significativas cuando p < 0,05. El análisis estadístico se realizó con el paquete IBM/SPSS® versión 22.
Consideraciones éticas
Las consideraciones éticas de esta investigación se realizaron según los lineamientos de la Asociación Médica Mundial, donde se ha promulgado la Declaración de Helsinki como una propuesta de principios éticos para la investigación médica en seres humanos. Por tal razón, se contó con el permiso correspondiente de director delDispensario de Salud Juan Pablo II para poder tener acceso a los expedientes clínicos.
Resultados
La edad de los varones con síntomas de ITU en más de una ocasión fue (promedio ± desviación estándar) 52,57 ± 4,30 años; la edad más frecuente fue 50 años; la máxima, 60 años y la mínima, 43 años. Se encontró que el 25% de las edades correspondió a menores de 50 años y el 75%, a menores de 56 años.
Como se muestra en la Tabla I, de los 134 pacientes que participaron del estudio, 86 (64,2%) fueron diagnosticados con HPB. Sus niveles de PSA L ng/mL [mediana (Q1-Q3)] fueron: 1,9 (1,4 - 2,3), los de PSA T ng/mL [mediana (Q1-Q3)]: 7,0 (5,6 - 7,7) y la relación [(PSA L/PSA T) x 100] % [mediana (Q1-Q3)]: 29 (26,0 - 30,0). Los 48 (35,8%) pacientes restantes no presentaron HPB. En este grupo, los niveles de PSA L ng/mL [mediana (Q1-Q3)] fueron: 1,0 (0,8 - 1,2), los de PSA T ng/mL [mediana (Q1-Q3)]: 3,3 (2,9 - 5,4) y la relación [(PSA L/PSA T) x 100] % [mediana (Q1-Q3)]: 24,5 (20,5 - 29,0).
De los 86 pacientes con síntomas de ITU en forma reiterada y de HPB, 65 (75,6%) presentaron valores de PSA mayores de 4 ng/mL, en tanto que 21 individuos (24,4%) presentaron valores de PSA menores de 4 ng/mL. Por otro lado, de los 48 pacientes con síntomas de ITU en más de una ocasión, sin HPB, solo 15 individuos (31,2%) presentaron valores de PSA superiores a 4 ng/mL, mientras que la mayoría, 33 pacientes (68,8%), mostraron valores de PSA inferiores a 4 ng/mL. Con base en la evidencia muestral, existe relación estadísticamente significativa entre las variables HPB y niveles de PSA. Los pacientes con síntomas de ITU a repetición y PSA > 4 ng/mL tienen 2,09 veces mayor riesgo de presentar HPB que los pacientes con PSA < 4 ng/mL, como se muestra en la Tabla II.
Cuando se evaluó, entre todos los individuos que formaron parte del estudio (n=134), la proporción de pacientes con síntomas de ITU a repetición que presentó HPB se encontró, con base en la evidencia muestral, que dicha proporción fue mayor de 0,5 (p < 0,001).
| NIVELES DE PSA | HIPERPLASIA PROSTÁTICA BENIGNA | |
| PRESENCIA (n=86) | AUSENCIA (n=48) | |
| PSA libre ng/mL [mediana (Q1-Q3)] | 1,9 (1,4-2,3) | 1,0 (0,8-1,2) |
| PSA total ng/mL [mediana (Q1-Q3)] | 7,0 (5,6-7,7) | 3,3 (2,9-5,4) |
| [(PSA libre/PSA total) x 100] % [mediana (Q1-Q3)] | 29 (26,0-30,0) | 24,5 (20,5-29,0) |
| Niveles de PSA | HIPERPLASIA PROSTÁTICA BENIGNA (n=134) | Odss Ratio (IC 95%) | ||
| SÍ (n=86) | NO (n=48) | p valor | ||
| PSA > 4ng/mL | 65 (75,6 %) | 15 (31,2%) | P < 0,001 | 2,09 (1,47-2,97) |
| PSA < 4 ng/mL | 21 (24,4%) | 33 (68,8%) | ||
Discusión
El propósito del presente estudio fue mejorar los servicios de atención médica de los centros de salud de primer nivel, de modo de evitar mayores gastos a los pacientes y mejorar su calidad de vida. Para ello, se realizó un estudio retrospectivo y transversal en varones de 40 a 60 años que presentaban síntomas de ITU a repetición, para decidir la utilidad clínica de la determinación de PSA en el diagnóstico de HPB en estos pacientes. Se sabe que, ante un incremento del PSA, pueden sospecharse diferentes patologías: HPB, cáncer de próstata e inflamación/infección prostática; esta última se puede diferenciar con un cultivo de orina. Según lo reportado por Molina R y col.14, el 25% - 50% de los pacientes con HBP presenta niveles de PSA > 4 ng/mL y, generalmente, son menores de 10 ng/mL. La explicación más frecuente para un PSA sérico elevado es la HPB debido a la muy alta prevalencia de esta afección en hombres mayores de 50 años. En esta enfermedad, se produce más PSA por gramo de tejido prostático que en el tejido prostático normal15.
Se encontró una relación significativa entre la HPB y niveles de PSA. Este hallazgo es coincidente con lo reportado por Steers W y col.16, quienes establecieron que el diagnóstico de HPB debe abarcar un examen clínico minucioso, un examen genitourinario y la determinación de los niveles plasmáticos del PSA.
Al igual que la población bajo análisis en nuestra investigación, en el estudio denominado “Epidemiología de la HPB asociada a síntomas de ITU” 17, se llegó a la conclusión de que el número de hombres diagnosticados con HPB/síntomas de ITU, en la última década, ha ido aumentando con el tiempo, y se demostró que el agrandamiento de la próstata, específicamente de la HPB, está asociado con la progresión sintomática de ITU.
En un estudio realizado por Castiñeiras Fernández J y col.18, se encontró que, si la relación PSA L/PSA T era > 25%, probablemente se tratara de una HPB. En diversos estudios19,20,21, en los cuales se analizó la capacidad discriminatoria entre benignidad y malignidad de la relación PSA L/PSA T con diferentes puntos de corte para esta relación, concluyeron que el punto de corte óptimo de diferenciación entre HPB y cáncer de próstata era del 18%. En consecuencia, estos autores determinaron que valores mayores del 18% sugieren una HPB. En nuestra investigación, se encontró que, de los 134 pacientes estudiados, 86 (64,2%) presentaron HPB. Los resultados obtenidos en los niveles de PSA Ty en la relación PSA L/PSA T son coincidentes con los de Catalona W y col.20, quienes propusieron un punto de corte de la relación PSA L/PSA T del 25% para valores de PSA T entre 4 y 10 ng/mL para pacientes con HPB. Se ha postulado que los pacientes con HPB tienen mayor proporción de PSA L en comparación con los pacientes con cáncer de próstata. En consecuencia, la relación PSA L/PSA T, sería de utilidad para evaluar el riesgo de cáncer de próstata. León G y col.22, en su estudio con 95 pacientes varones, encontraron que, de los pacientes que presentaron HPB, el 71,1% presentó un índice de PSA L/PSA T mayor de 25%, en concordancia con nuestros hallazgos.
En la HPB, los niveles plasmáticos de PSA son mayores cuanto mayor es el tamaño de la glándula prostática. Los niveles de PSA superiores a 10 ng/mL son siempre patológicos y, en la mitad de los casos. se deben a un cáncer de próstata, el cual se diagnostica por biopsia. En este estudio, se encontró que los pacientes con síntomas de ITU a repetición y PSA T > 4 ng/mL tienen 2,09 veces mayor riesgo de presentar HPB que los pacientes con PSA T < 4 ng/mL.
Según se desprende de los resultados obtenidos, se debe considerar realizar la prueba del PSA en aquellos pacientes varones con síntomas de ITU en repetidas ocasiones. También es importante destacar que nuestro estudio abarcó un grupo etario de mediana edad y, dado que la HPB generalmente se presenta en edades más avanzadas, en muchas ocasiones, esta patología está subdiagnosticada, y se atribuyen los síntomas de ITU a infecciones urinarias o a enfermedades de transmisión sexual, tales como sífilis, gonorrea, etc..
La importancia de este estudio reside en que permite alertar al médico acerca de que, ante la presencia de un paciente con síntomas de ITU de manera reiterada, debe sospechar la presencia de una HPB y, en caso de confirmarla, podrá instaurar un tratamiento oportuno y eficaz. Esto reducirá las reiteradas consultas a los centros de primer nivel optimizando la atención al paciente y reduciendo las complicaciones de esta patología en un futuro.
En el estudio llamado “El creciente impacto mundial de la hiperplasia prostática benigna”23, se llegó a la conclusión de que los síntomas del tracto urinario inferior atribuidos a la HPB generan más impacto sobre la calidad de vida de los varones que cualquier otra enfermedad urológica. A medida que la población envejece y los hombres gozan de una mayor esperanza de vida, se puede prever un aumento en la incidencia y en la demanda de atención médica para la ITU/HPB.
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